Curriculum

Nacido en Burgos en 1956, realizó estudios de Escultura, Modelado y Dibujo en las EE.AA.OO de Madrid con Julio López Hernández y Paco Aparicio entre 1970 y 1974. Realiza estudios de Arquitectura Técnica y Diseño desde 1975 a 1977. En 1975 recibe su primer encargo y combina su actividad artística y sus estudios con la restauración de antigüedades.

1978 participación en la Exposición de medallas en la Casa de la Moneda (Premio Tomas Francisco Prieto).

1979 participación en exposiciones colectivas en la Galería Edaf y en la Capilla del Obispo de Madrid. Recibe el encargo de dos cristos y dos sagrarios para el Hospital Militar de Las Palmas de Gran Canaria.

1980 exposiciones individuales en la Galería Monocromo de Madrid y en la Galería Albatros de Pontevedra. Participación en la Bienal de Pontevedra.

1982 exposición individual en la Galería Siena de Valladolid y colectiva en la Galería Orfila de Madrid. Realización de un relieve para el Convento de la Encarnación en Ávila.

1983 participación en la Bienal de Ciudad Real.

1985 exposición colectiva en el Museo de Burgos, en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca y exposición individual en la sala del Banco de Crédito Industrial en Lugo.

19877 exposición individual en la Galería Macarrón de Madrid. Exposiciones colectivas en la Casa del Reloj del Ayuntamiento de Madrid y en el Ayuntamiento de San Martín de Valdeiglesias.

1989 exposición individual en Centro Cultural SEK y colectiva taurina en las Salas del Banco de Bilbao de Madrid y Bilbao.

1990 exposición individual en la Galería Nave 10 de Valencia y colectivas en la Sala Pelaires de Palma De Mallorca y en la Nave 10 de Valencia.

1991 exposición individual en la Galería Macarrón de Madrid.

1992 exposiciones colectivas en el pabellón de Castilla y León de la Expo 92, en el Museo de Burgos y en la Biblioteca de la Junta de Castilla y León en Valladolid.

1993 instalación de tres esculturas en el patio del Colegio Mayor Ruso en el Campus de la Universidad de Somosaguas, Madrid.

1994 exposiciones colectivas en Galería 10 en Madrid, y en la exposición “El Duero que nos une” Arte contemporáneo Castellano-leonés y Portugués (V Centenario del Tratado de Tordesillas) Zamora, Salamanca y Valladolid.

1995-96 Obras de la iglesia de Ntra. Sra. de Belén en Madrid (esculturas, mobiliario, puertas y cerrajería). Exposición individual en la Galería Diart de Madrid.

1998 exposición colectiva en la Galería Bartoky en Las Palmas de Gran Canaria.

1999 exposición colectiva en la Galería 4.17 de Madrid.

2000 exposición individual en la Galería 4.17 de Madrid y en la FIAC (Feria Internacional de  Arte de Caracas) en Venezuela.

2001 exposición colectiva en la FIAC (Feria Internacional de Arte de Caracas) en Venezuela con 4.17. Feria Internacional de Arte de Valencia. Instalación de la escultura “Homenaje a la Constitución” en Pinto, Madrid.

2002 instalación de la escultura-fuente “Niña bebiendo” en Pinto, Madrid.

2003 exposición colectiva en la Galería La Vaca Sagrada de Madrid. Instalación del monumento “Jaime I y los Templarios” en Monzón, Huesca. Instalación de la escultura “Mujer de compras” en Pinto, Madrid.

2004 exposiciones colectivas con la Galería Quorum de Madrid en la Feria Internacional de Gante, Bélgica, y la Casa de la Cultura de Torrelodones Madrid. Instalación de las esculturas “Homenaje al teatro” en Pozuelo de Alarcón, Madrid, y de la escultura “Baloncesto” en Pinto, Madrid.

2005 exposiciones colectivas en la Feria de Arte Contemporáneo Estampa de Madrid y en la Feria Internacional de Arte de Marbella con La Galería Quorúm. Instalación de la escultura “Retrato con los Abuelos” en Torrelodones, Madrid, y de la escultura “Bañistas” en Pozuelo de Alarcón, Madrid.

2006 exposición colectiva, (Hermandades Escultóricas) en el Museo MAKAY de Mérida, Yucatán, México.

2007 instalación del monumento “Octavo Centenario” en Torrelodones, Madrid. Instalación de la escultura “Homenaje a Paquita Gallego” en Leganés, Madrid.

2009 participación en la exposición Arte y Derechos Humanos en la Universidad de Alcalá de Henares, Madrid. Instalación de la escultura  ”Barrendero” en Torrelodones, Madrid.

2010 exposición colectiva en DEARTE, Fundación Carta Mediterránea, Madrid.

2011 exposición individual en la Galería Zeugma, Colonia, Alemania. Exposiciones colectivas “Imaginarte” con la Galería Zeugma en Reggio Emilia, Italia, y EN-CAJA en la Galería BAT, Madrid.

2012 exposición colectiva en la Galería Modus Operandi, Madrid. Exposición en Nave Fa en Arganda del Rey, Madrid.

2013 exposiciones individuales en la Galería Puerta Roja de Hong Kong, China, y la Galería Modus Operandi en Madrid. Exposición colectiva en la Galería Puerta Roja, Hong Kong, China.

2014 instalación de la escultura “El Jubilado” en El Arenal, Ávila. Participación en la feria de arte “Baazar Art”, Yakarta, Indonesia, y en la Feria de Arte de Taipei, Taiwán.

2015 exposición colectiva Galería Modus Operandi, Madrid.

2016 exposición individual “El Gran Viaje” en el Museo de Burgos. Exposición colectiva en la  Galería Puerta Roja en Hong Kong, China.

2020 exposición individual “Un Relato Continuo” en la Galería Modus Operandi, Madrid.

2021-22 exposiciones colectivas en Monteagudo de las Vicarías, Soria.

2025 exposición antológica “Un relato Humano” en el Museo de Burgos.

Su obra está representada en:

Museo de Burgos.

Museo de Arte Contemporáneo MAKAY de Yucatán, Mérida, México.

Convento de La Encarnación, Ávila.

Biblioteca Nacional de España, Madrid.

Universidad de Somosaguas, Madrid.

Hospital Militar, Las Palmas de Gran Canaria.

Museo de La Farmacia, Madrid.

Seguros Mapfre, Madrid.

Sede Caja Galicia, Madrid.

Sede Central de 4B, Madrid.

Ayuntamiento de Torrelodones, Madrid.

Iglesia de Ntra. Sra. de Belén, Madrid.

Colecciones particulares en España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, México, Panamá,

Venezuela, Estados Unidos, Hong Kong, Indonesia y Taiwan.

 

COMENTARIOS DEL LIBRO EDITADO CON MOTIVO DE LA EXPOSICIÓN

«UN RELATO HUMANO» 1975-2025 50 AÑOS

 MUSEO DE BURGOS

Inevitablemente simple

todo es uno,

luz

sombra

y pensamientos.

Jorge A. Giallorenzi

A José María Casanova no le gusta explicar sus esculturas. Las concibe, las crea, las patina minuciosamente y las deja a nuestra responsabilidad con su título como única marca verbal.

Pueden ser objetos bellos o inquietantes o fáciles de mirar o complejos o contundentes o frágiles, oscuros, deslumbrantes…, pero a través de sus cualidades materiales Casanova hace declaraciones sobre el mundo que nos plantean preguntas y nos exigen un relato, respuestas particulares que deben dar concreción a sus universales desde nuestra experiencia. La economía de recursos que elige representar solo lo esencial para su mensaje, ya sean los apuntes sobre músculos, actitudes, movimientos, el gesto facial o corporal, la interacción entre figuras o su relación con el plano, la desnudez son claves que trascienden lo concreto. En la fijación del instante, recuperado entre los volúmenes infinitos que hay en el flujo del movimiento, admiramos la identificación del signo esencial que porta significado. En su abandono de la estética idealista por las formas humanas naturales y la gestualidad cotidiana, entendemos que sus figuras son nosotros.

Algunas esculturas nos representan en nuestra perplejidad existencial, en las expectativas, en nuestro dolor íntimo. Subimos unas escaleras sin principio ni fin, avanzamos en la única dirección que nos permite el tiempo, anodinos, desnudos, ¿es un progreso? ¿creemos que subimos, pero solo estamos en un mismo lugar? Como el artista abandonado por sus musas, el dolor nos encoge en nosotros mismos, nos deja solos, crea los muros que nos aíslan. Hurgamos en nuestro interior: ¿qué nos llevó ahí?, ¿qué fuerza podría sacarnos? Un humano (hombre o mujer es indiferente en el lenguaje de Casanova) encerrado en una jaula nos habla de disidencia y represión, incomunicación, autolimitación, estrecheces invisibles de nuestros pensamientos, ¿cuáles son y dónde están las nuestras? Quizá sean las de la tradición, que se materializa en la malla que envuelve sus cabezas, las del gran yo que aplasta a quien lo carga o los alambres mentales de los fanatismos. ¿Nos las infligimos o aceptamos las impuestas?

Una gran parte de sus creaciones apelan a nuestro yo social. La instalación de figuras a tamaño natural nos permite intervenir entre ellas y en su diálogo silencioso, pero elocuente en gestos de interacción. Proyecta a una dimensión visualmente innegociable un tema político recurrente en su obra: la imperiosa necesidad de comunicación, el debate y el pacto, urgente en tiempos de exabrupto, descalificación, consigna y frase ladrido que parece declarar principios, cuando solo encubre intransigencia o desprecio del bien público. La respuesta de Casanova es el diálogo y la colaboración entre iguales diferentes, es decir, la unidad en comunidad: he ahí la disyuntiva que plasman “Cada uno con su carga” o “Carga compartida”. Las instalaciones del gran viaje muestran nuestras vidas haciendo el amor, en familia, pensando en el futuro, somos nosotros en nuestra dimensión doméstica. Esa faceta de expectativas vitales tradicionales queda cuestionada por títulos como “Nos dirigen los ciegos”, “No nos conviene”, “Esperando a Godot”, “Holocausto”, donde debemos construir el relato que les da sentido para encontrarnos con cuestiones morales de donde surgen las preguntas: ¿cuál es nuestro lugar en la escena?, ¿somos un espectador del margen? ¿colaboramos llevando la silla del líder? ¿la maleta del exiliado?

Casanova usa pocas palabras para hablar de sus esculturas, porque ellas lo dicen todo. No podemos reducirlas a unas pocas dimensiones, pero, entre otras cosas, nos hablan del mundo, nos obligan a mirarnos a nosotros, a ver a los otros y tomar una postura.  Es una escultura lírica y esencial, para contemplar y dialogar.

Nieves Baranda Leturio.

Catedrática de literatura Española.UNED

 

UN RELATO HUMANO.  EXISTENCIA E IDENTIDAD

Al igual que los problemas que abordaba el existencialismo en las primeras décadas del siglo XX, un siglo después, desde el arte y la cultura se siguen planteando las mismas preocupaciones, y es que hay cuestiones que son comunes a todos los tiempos, ya no se trata de una crisis ética, religiosa o de valores, es más una cuestión de no encontrar un lugar en el que refugiarse. La sociedad del siglo XXI no parece que busque o se construya con un rumbo o hacia una dirección concreta, el vacío humano se acrecienta y profundiza potenciado por un voraz capitalismo y un uso desmedido de la tecnología que aumenta inevitablemente la sensación de pérdida y soledad. Sin duda, Sartre tenía razón cuando planteaba que «el hombre comienza a existir, surge en el mundo y después se define». En el último punto todavía flaqueamos.

La representación del ser humano está arraigada a la historia del arte desde sus inicios, tal vez como una persecución constante del propio ser, el artista ubica constantemente al ser humano, su intelecto y aptitudes, en el centro de toda investigación científica o estética. La búsqueda de nuestra propia identidad se manifiesta desde las más arcaicas figuraciones hasta la actualidad. El ser humano elige representarse, por tanto elige al conjunto de la sociedad, el individuo como eterno denominador común de una finalidad con múltiples vertientes. Libremente se elige, pero inevitablemente asume la responsabilidad que conlleva: la idea de «expresar quienes somos y cómo nos vemos a nosotros mismos», «cómo nos comportamos o relacionamos» y desde la contemporaneidad «cómo nos sentimos».

Jose María Casanova es un artista que alude constantemente a la figura humana, en lo formal y en el concepto, a lo largo de toda su carrera la representación del hombre es un denominador común, de diferentes formas y en distintos contextos. Busca la mirada hacia el otro y hacia sí mismo, una mirada hacia el individuo pero también hacia la sociedad en la que vivimos, como una constante búsqueda que trata de resolver los «porqués» y «cómos» que le suscita la propia existencia.

«Un relato humano» es una mirada hacia lo que somos y lo que podemos ser, a veces amable, otras crítica, pero sobre todo honesta. Una mirada al lugar que ocupamos, un espacio que crece y se expande como las propias esculturas que nacen de la materia y se transforman, que se yerguen y terminan por dominar el lugar que ocupan. Sin embargo es la mano del escultor la que modela, define, en definitiva domina.

Laura Darriba

Comisaria del proyecto «Un Relato Humano»

 

UN RELATO HUMANO. JOSÉ MARÍA CASANOVA 50 AÑOS. 1974-2025

Un relato humano recorre de manera antológica cincuenta años de obra artística de José María Casanova. El título de la exposición sirve para resaltar un hilo conductor que atraviesa todas estas décadas y que sirve para conectar al artista, a las obras y al espectador. Y es que el arte es un acto característicamente humano. Tanto la creación como la contemplación son rasgos definitorios del ser humano. Incluso, más allá de esto, el ser humano es el objeto fundamental del arte. Por ello, se trata de una elección acertada e inexcusable a la hora de plantear una visión retrospectiva a la obra de  Casanova.

Casi todas las obras seleccionadas para mostrarse en el Museo de Burgos tienen en común que representan a seres humanos. Es notable como en ellas se combina humanidad con materialidad, representación y naturaleza, lo intelectual con lo táctil. Las texturas de los materiales, los cuidados acabados, o los espacios vacíos resultan a un tiempo materiales y conceptuales, sensoriales y espirituales. Tanto que conceptos e ideas se personifican, adquieren un cuerpo humano para hacerse comprensibles y transmisibles. Se trata de figuras cercanas que buscan el diálogo, cuya humanidad busca interactuar con el espectador, a tener una charla, tal vez profunda o tal vez superficial, pero siempre sincera y auténtica. Por ello, en muchas de ellas no falta el guiño al espectador a través del gesto, de un cierto sentido del humor que no trivializa las cuestiones importantes, sino que las trae a la superficie, haciéndolas quizás más compresibles. El mirar a los otros tiene mucho de mirarse uno mismo como en un espejo. Estas obras parecen materializar el tiempo, es decir, lo que somos ahora y lo que hemos sido.

El diálogo en las obras de José María Casanova se produce entre los seres humanos ya sean en grupo o como individuos y los materiales, reflejo de la naturaleza. Si bien el medio en que se encuentran las figuras no se suele representar, es su textura, su piel, la que actúa como espacio límite que representa el exterior. Por ello, no son seres ajenos a su entorno, sino que interactúan calladamente con él y también con el grupo. Así pues, me gustaría invitar a los visitantes a que se acerquen a las obras expuestas, a que las pregunten y a que las escuchen, las disfruten y a que, a través de ellas, sientan el peso de lo que significa ser humano.

Luis Araus Ballester

Director del Museo de Burgos

 

­­­­­­Casanova o el pasado en el futuro

Pasado y Futuro, figuración realista y figuración metafísica son algunos de los rasgos de la producción de José María Casanova, uno de nuestros más reputados escultores contemporáneos. Casanova vuelve a su casa, el Museo de Burgos, que desde hace décadas muestra su obra y regresa después de casi 10 años en el que las salas de este centro cultural acogieran su exposición “El gran viaje”. Nuestro artista ha decidido presentar de la mano de la comisaria Laura Darriba una visión muy acertada, a modo de muestra antológica, de lo que ha sido su trabajo desde 1970 hasta comienzos de la tercera década del siglo XXI. Un recorrido en el que se comprueba cómo el maestro, sin renunciar a la figuración humana, ha desarrollado una evolución coherente en la que, poco a poco, las esculturas individuales y los conjuntos escultóricos por él creados nos llevan del más absoluto de los realismos a planteamientos en los que lo conceptual y, en ocasiones, lo surreal nos transportan a territorios de complejos pensamientos e interpretaciones. Porque Casanova tiene siempre la capacidad de sorprendernos con sus esculturas de hombres y mujeres emergiendo de la materia informe, relacionándose de forma compleja o midiéndose con estructuras constructivas a las que, a veces, dominan y que, en ocasiones, se sobreimponen al ser humano en una suerte de lucha titánica que, en muchos casos, conduce a un cierto desasosiego buscado. No faltan, en gran parte de sus obras, algunos guiños al humor, a la ternura o a la angustia a través de recursos formales que nos llevan desde postulados realistas a formulaciones de fortísimo carácter expresivo. Una obra, la de este escultor, que se debate entre lo perfecto de los acabados y una pasión por el “non finito” en la que se rastrea el eco de algunos grandes maestros como Rodin o Giacometti, dos de los más importantes escultores de la modernidad. Se plantea esta exposición, magníficamente concebida por el artista y la comisaria, como una recapitulación de lo que ha sido el itinerario estético del autor. Aunque es cierto que es así, yo creo que se trata más bien de una parada en la actividad de este creador para recapitular todo lo que ha sido su universo creativo a lo largo de casi cinco décadas. Una parada de toma de aliento pues Casanova se halla no sólo en plena madurez sino en pleno vigor por lo que estamos seguros que los próximos años nos seguirán regalando magníficas creaciones y gratísimas sorpresas fruto del genio de este gran escultor burgalés.

René Jesús Payo Hernanz

Director de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes